Las personas se someten a una liposucción para mejorar la forma o los contornos de su cuerpo. Quieren eliminar el exceso de grasa de áreas como los muslos, las caderas, las nalgas, el abdomen, los brazos, el cuello o la espalda. Por lo general, han probado la dieta y el ejercicio y no pueden deshacerse de estos depósitos de grasa.

La liposucción no es un tratamiento para bajar de peso. Tiene serios riesgos y posibles complicaciones, por lo que es importante hablar con su médico antes de considerarlo.

Implica succionar pequeñas áreas de grasa que son difíciles de perder mediante el ejercicio y una dieta saludable. Se lleva a cabo en zonas del cuerpo donde tienden a acumularse depósitos de grasa, como glúteos, caderas, muslos y abdomen.

La liposucción a veces puede ser utilizada para tratar ciertas condiciones de salud, como: linfedema y lipoedema.

La operación se realiza normalmente bajo anestesia general. No es una herramienta para bajar de peso sino un procedimiento cosmético con efectos rápidos. Los riesgos incluyen infecciones y cicatrices

Primero, se infunde anestesia local diluida para reducir el sangrado y el trauma. Luego, se inserta un tubo delgado y hueco, o cánula, a través de las incisiones para aflojar el exceso de grasa con un movimiento controlado hacia adelante y hacia atrás. Luego, la grasa desprendida se succiona del cuerpo utilizando una aspiradora quirúrgica o una jeringa unida a la cánula. Se drena el exceso de líquido y sangre, luego se cose y se venda el área tratada.

Después del procedimiento, se le colocará un corsé o vendas de compresión. Esto ayuda a reducir la hinchazón y los hematomas, y debe usarse constantemente durante varias semanas después de la operación.

Llama a la Dra. Liliana Georgina Ibarra Orta y conoce más sobre la liposucción.